Comer sin riesgos: enfermedades prevenibles y claves para evitarlas
Pequeños hábitos diarios como lavarse las manos, cocinar bien los alimentos, cuidar el agua que consumimos.
Aunque los riesgos existen durante todo el año, con los días de calor aumentan las consultas por Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETAs), un grupo de afecciones que pueden evitarse con medidas simples y fundamentales. Entre las más frecuentes se encuentran las diarreas, gastroenteritis y el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), una enfermedad grave que afecta principalmente a niños y niñas pequeños.
La clave está en la prevención, por lo que la higiene, la correcta manipulación de los alimentos y el consumo de agua segura pueden marcar la diferencia.
Para evitar el riesgo de padecer trastornos intestinales, los recaudos deben comenzar incluso antes de cocinar. Al comprar, trasladar y almacenar los alimentos es importante respetar la cadena de frío, especialmente en carnes, lácteos y productos congelados. En casa, se recomienda separar siempre los alimentos crudos de los ya cocidos para evitar la contaminación cruzada.
Al momento de preparar la comida, lavarse bien las manos con agua y jabón es indispensable: antes de cocinar, antes de comer y después de manipular carnes crudas, ir al baño o cambiar pañales.
Las carnes deben cocinarse completamente, hasta que no queden rosadas ni jugosas en su interior. Este paso es clave, ya que las bacterias responsables de muchas enfermedades mueren con el calor. En el caso de la carne picada, el cuidado debe ser aún mayor.
Las frutas y verduras deben lavarse cuidadosamente. Si no se pueden pelar, se recomienda sumergirlas en agua con dos gotas de lavandina por litro durante 30 minutos antes de consumirlas.
Otro punto central es el agua: siempre debe ser potable y segura. Ante cualquier duda, hervirla entre 7 y 10 minutos. También se aconseja consumir únicamente lácteos pasteurizados y evitar productos de procedencia dudosa.
Diarreas
Las diarreas se manifiestan con evacuaciones líquidas y frecuentes (tres o más veces al día) y pueden provocar deshidratación, especialmente en niños y niñas pequeños.
Aunque en muchos casos se resuelven solas, durante ese período es importante: beber abundante agua segura, evitar bebidas alcohólicas o con cafeína, consumir alimentos livianos y de fácil digestión, y descansar y evitar esfuerzos físicos.
Si la diarrea se extiende por más de 48 horas, aparece sangre en las heces o se presentan síntomas como fiebre, dolor abdominal intenso, decaimiento, pérdida de apetito o debilidad, es fundamental consultar al sistema de salud y no automedicarse.
SUH
El Síndrome Urémico Hemolítico es una de las ETAs más graves y afecta principalmente a niños y niñas menores de 5 años. Se transmite a través de alimentos contaminados con una cepa de la bacteria Escherichia coli.
Los síntomas de alerta incluyen diarrea (en algunos casos con sangre), vómitos, dolor abdominal, fiebre, palidez y disminución en la cantidad de orina. Ante la aparición de estos signos, se recomienda consultar de inmediato al equipo de salud o comunicarse al 107.
Si bien no existe un tratamiento específico, la detección temprana mejora significativamente el pronóstico, por lo que la prevención y la consulta oportuna son esenciales.







.
.