Talleres de laborterapia en unidades de detención que ayudan a la reinserción social

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Es la primera partida del 2020. El incentivo para las personas que viven en contexto de encierro busca ayudarlos en el proceso de reinserción social. 

El gobierno de la provincia autorizó un aporte no reintegrable de 406 mil pesos destinado a la implementación del programa “Trabajo como laborterapia” que impulsa la subsecretaría de Seguridad. Se gestionó mediante un decreto que lleva la firma del gobernador Omar Gutiérrez y la ministra de Gobierno y Seguridad, Vanina Merlo. La reinserción social de las personas privadas de libertad es un derecho humano que además está vinculado a la seguridad de la sociedad.

Este programa que se implementa desde el 2014 en las unidades penitenciarias, busca la reinserción social de las personas que viven en contexto de encierro, a través del aprendizaje en distintos oficios. “A lo largo de estos años el programa ha arrojado resultados altamente positivos en el desarrollo integral de esta población”, expresó el director provincial de Asuntos y Políticas Penitenciarias, Miguel Garretón, encargado del área que gestiona el programa.

El aprendizaje de los oficios contempla temas referidos a la construcción, horticultura, avicultura, carpintería, soldadura, corte y confección, panificación y gastronomía. Una vez que desde el Centro Educativo Provincial Integral Nº 1 (CEPI) los capacita en estos talleres, institución encargada de administrar los cursos bajo la modalidad Educación en Contextos de Privación de la Libertad, las personas pueden ingresar a este programa de laborterapia por el cual reciben un estímulo económico para acompañarlos en el proceso de reinserción social.

“Este programa también contempla trabajos solidarios, como las estufas solidarias que en su momento fueron entregados a familias en condiciones vulnerables”, ejemplificó Garretón. Agregó que en la actualidad trabajan en un proyecto de reciclado en envases de tetrabrick para generar chapas que también serán entregadas a hogares carenciados.

De esta manera, el programa facilita la participación activa de la población en contexto de encierro, reafirmando los principios de la cultura del trabajo y la prevención en la reincidencia en hechos delictivos.

En la actualidad, la población en contexto de encierro es de 555 personas y cuenta con una población carcelaria joven: un 65% tiene entre 25 y 35 años, alojados en las diez unidades de detención distribuidas en toda la provincia.

“Con este incentivo del aprendizaje de oficios, estamos apostando a que haya una verdadera reinserción a través del estudio y del trabajo. Los acompañamos en la misión de ayudarlos a generar hábitos laborales que incidan positivamente en su reinserción en la sociedad”, subrayó Garretón quien sumó que el programa también enriquece el aspecto espiritual y emocional de las personas.

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