Santiago Terán un fiscal «a puro» Cutral-Có, por Conejo Lopez

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Rubén Conejo Lopez compartió otro fragmento de lo que será el libro «Dale Cutral.. contame otra historia » que reúne relatos de la comarca petrolera de diversos temas. El material aguarda a ser producido para su venta y que lo recaudado se destine a cooperadoras del Hospital Complejidad VI y bomberos de ambas localidades de la comarca petrolera.

En esta oportunidad ofrece el capítulo » Santiago Terán un fiscal ‘a puro’ Cutral-Có»:

Comenzaba el mes de marzo del 2020 y había renovado mi carnet de conducir en la dependencia municipal habilitada para tal fin, en el barrio Ruca Quimey. Dispuesto a conseguir distintas miradas del espectro social de la comarca, para añadir a mí incipiente proyecto del libro, recurrí a buscar la versión oficial de alguien que me provocaba mucha intriga y curiosidad, pero que desconocía la reacción que podría encontrar al visitar ese lugar, al que nunca había ingresado: la oficina del Fiscal Terán, en la calle Chubut al 900. Confieso que mucho más, me atraía la posibilidad de conocer personalmente a quien manejaba los piolines de aquella honorable Institución desde hace 30 años. Un defensor a ultranza de los derechos de los ciudadanos en cualquiera de sus géneros, un trabajador con tanta pasión y fruición (palabra que me enseñó el entrevistado, que tuve que googlear para conocer su significado), que obligaba a despertar todas las neuronas para poder seguirlo en su locución y me parecía un atrapante e interesante desafío.


Me atendió de inmediato sin cita o audiencia previa, seguramente como al resto de los vecinos, siendo yo, un desconocido para él, me invitó a pasar a su despacho. Es un personaje un tanto enigmático, extravagante en su aspecto exterior, verborrágico, con definiciones muy fuertes, un timing perfectamente aceitado, sin regalar tiempos que no le aporten riqueza intelectual. Mide a quien tiene frente a sí, cual boxeador estilista, manteniendo una distancia que le permita circular, para poder asestar el golpe más certero en el justo y preciso momento. Si quisiera hacer un parangón con algún reconocido boxeador, no podría encontrarlo fácilmente, porque tiene la picardía de Oscar “Ringo” Bonavena, la potencia de Carlos Monzón y la vista y cintura de Nicolino Locche. Permanentemente requerido por la prensa, por la cantidad de títulos que les regala en cada nota y por los duros mensajes dirigidos a quienes transitan el camino delincuencial.


Una vez que le conté cual era la consigna, me pidió si no le podía hacer una especie de entrevista con grabador y que yo mismo relatara el contenido de esa nota. Insistí, que intentaba que fueran historias contadas en primera persona, para que no tuvieran la impronta que suelo darle a mis narrativas…dudó un segundo y aceptando el desafío me pidió unos días para escribir, confesándome que habían cosas que lamentablemente no podía contar por ahora y que entendí perfectamente. Me despedí satisfecho de haber encontrado a una persona cordial, de la que me agradaría hacerme amigo.


Pasaron un par de meses, ya en plena Pandemia y consigo su número de whatsapp, para consultarle si ya había finalizado con su ensayo. Me contestó que estaba atravesando una muy complicada situación familiar, que lo obligaba a viajar a Neuquén un par de veces a la semana y sumado al abundante trabajo en la fiscalía con el protocolo vigente, le resultaba imposible ponerse a escribir su propia historia. Lo entendí de inmediato y me puse a su disposición, por si le podía ser útil en algo.


Definitivamente no quería perder aquella relación, y le consulté si no le importaba que le enviara por mail, unos relatos que ya tenía completos para que los leyera y me diera su opinión, pero el fin último, era acompañarlo en su presente situación. Aceptó, y me respondió que le hacía muy bien compartir la lectura de historias de vecinos, que él conocía de tantos años de residencia en el lugar.


De pronto, en los primeros días de agosto, se descuelga aquella entrevista que le realiza “Nico” Orellana para Radio Fuego de nuestra ciudad y que tiene un impacto regional primero y nacional después, con análisis hechos desde más de 1.000 kilómetros de distancia de Cutral-Có, que tienen otra realidad y que descolocaron a nuestro histórico Fiscal Terán. Fue una verdadera masacre periodística, donde además se colgaron personajes, que conociendo “el hoy” del acusado, funcionaron cual picadora de carne, desconociendo esos 30 años de prestigio conseguido a puro y riesgoso laburo.


No podía ya desentenderme del caso y le escribí un craneado whatsapp, que transcribo:
“Hola Santiago, espero te encuentres bien. Alguna vez, allá por fines del siglo pasado visitó la Argentina, Indra Devi gran maestra del Yoga, que vivió parte de los últimos tres siglos, murió con 103 años. Y en aquella oportunidad, asistió por una invitación que le hizo el programa de Susana Giménez a un estudio de televisión. Al ser consultada por la diva, por una situación que estaba atravesando personalmente, culpa de una de sus metidas de pata habituales, por una declaración que había hecho por entonces, y la atosigaban todos los medios y por cualquier lugar trataban de denostarla. Sin la menor duda y de inmediato, contestó la Primera Dama del yoga de América: “Cuando te embarras o te embarran, no te debes sacudir porque eso permite que te embarres más aun, debes quedarte quieta al sol, que éste secará el barro y solo se caerá”.


Un amigo muy reo y atravesando una situación de alta incomodidad y con impacto en la prensa gráfica, me comentó hace un tiempo, casi risueñamente: “Un título fuerte de un diario en tu contra, te provoca un gran dolor, tristeza y angustia en el momento, pero ese mismo papel pocos días después, solo servirá para envolver los huevos”.


“Cutral-Có es conocido actualmente, como el pueblo que patentó la rebeldía, que le cobró peaje a la injusticia, a la intolerancia, a la soberbia…Que enarboló en toda su magnitud la dignidad de todos sus habitantes…Ese fue y será nuestro mayor orgullo”.


Esto que lo escribí en unos de los capítulos del libro, lo traje a colación para hacerte saber, que por suerte para nosotros: tus vecinos, estás enrolado y te contamos entre los que cumplen con esta condición, que nos diferencia, por sobrados motivos, de otros lugares del país y que ha hecho que nos veamos comprendidos y protegidos, por la fiscalía que con maestría, tutelas. Y nos enseñaste, creo no equivocarme, que cada vez que salías a hacer manifestaciones públicas, siempre o casi siempre, tenían dos claros objetivos: uno, solidarizarte con la familia del vecino/a damnificado y el otro, mandarle al delincuente, al mal parido, al “machirulo”, un mensaje, una señal, que lo paralice, que sepa que estás atento para hacerlo pagar la atrocidad cometida, y fundamentalmente confundirlo con el por ahora, incipiente, pero absolutamente necesario y merecido, empoderamiento femenino, para caerle con todo el peso y rigor de la ley.

¿Cuál es la receta para combatir esa calaña? ¿Los que ahora se cuelgan horrorizados de tus declaraciones, no piensan en la intimidad de igual manera y no se atreven a exponerlo?, o directamente no sabrían que “joraca” proponer. ¿Habrá que legislar sobre una nueva figura en ciernes: “El Edipo no resuelto”?


Parece por ésta épocas, lo más cómodo y aconsejable es seguir con la vieja premisa:”Para que te hacés el vivo…si de boludo te iba tan bien”.
Valoro tu transgresión permanente y tu “artesana” manera de querer modificar la justicia, aunque por ahora vayas perdiendo por goleada, no significa que en un tiempo más, con el incondicional apoyo de un pueblo revelado, asqueado, te vengan a buscar con caras de pavo, los mismos que hoy se rasgan falsamente las vestiduras, como si tuvieran todo bajo control.


Siempre llegaste al hueso con el filoso cuchillo de la ley, te mezclaste con los “malandrinos”, fuiste a su barrio, a su “covacha”, aprendiste su “lunfardo”, y les hablaste en su propio idioma, para advertirles que lo que hacían no era joda. Resulta que ahora, los que creen que conocen la calle, porque caminan alrededor de la plaza, te apuntan e intentan mandarte a la hoguera, por querer modificar lo que para todos, está pésimo.


Desconfío que media copita de un avinagrado y poco generoso vino Jerez, conservado en barrica de madera “berreta”, logre hacerte abdicar de tus fuertes convicciones de pretender aggiornar la justicia a la época en que nos toca vivir. Me encantaría que se hiciera una encuesta popular en la comarca, que determine exactamente, de qué lado está la gente, y considero personalmente, que mostraría una aplastante opinión en tu favor, y ese sospecho es el gran temor de tus pares.


Te pido me disculpes por haberme entrometido en tus pensamientos, con mi humilde opinión, que no tiene ningún asidero científico, pero la verdad es, que no me gusta, me dan nauseas los “giles” que le pegan al “borracho” en el piso y traté con mis letras acompañarte con una voz distinta a la publicada, que no dudo, porque lo he escuchado, que no es la “voz pública”.


Te mando un fuerte abrazo y si no te molesta, incorpórame en tu equipo.
Continuará…..

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