Neuquén celebra el juego como derecho

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En el marco del Día Internacional del Juego, que se celebró días atrás, desde el ministerio de Niñez, Adolescencia y Juventud se promueven propuestas lúdicas, invitando a la comunidad a visibilizar el juego como un derecho de las niñas, niños y de todas las personas.

En el contexto actual de medidas de cuidado, a través de la subsecretaría de Niñez y Adolescencia se promueve el “jugar en casa” desde las redes sociales institucionales. Todas las propuestas lúdicas impulsadas en este tiempo están orientadas a potenciar la creatividad, hacer lugar a las emociones que niñas, niños y sus familias puedan replicar en sus entornos y espacios públicos, en la medida que los protocolos sanitarios lo permitan.

Esto se suma al trabajo constante que impulsa la subsecretaría desde la formación académica con la Diplomatura en Niñez y Participación Ciudadana, el Seminario de Juego y Participación, los espacios de Consejos de Niños y Niñas y la Red Provincial del proyecto Ciudades de Niñas y Niños.

Sofía Sanucci Giménez, ministra de Niñez, Adolescencia y Juventud, consideró que “jugar posibilita condiciones para el desarrollo que influyen directamente en el crecimiento sano de las niñeces. El juego es un derecho para niñas y niños y el Día del Juego no es otra cosa que la reivindicación de este derecho, por eso es tan importante”.

En la misma línea se encuentra la decisión política del gobernador Omar Gutiérrez de recuperar el derecho al juego en el espacio público, a través del programa “Piedra Libre para Jugar” (decreto N° 944/20), que surgió en tiempo de pandemia y se transformó en una política pública concreta para las niñeces, que se extenderá en el tiempo trascendiendo el contexto sanitario.

En el marco del Día Internacional del Juego, que se celebró días atrás, desde el ministerio de Niñez, Adolescencia y Juventud se promueven propuestas lúdicas, invitando a la comunidad a visibilizar el juego como un derecho de las niñas, niños y de todas las personas.

A partir de su incorporación en la Convención de los Derechos del Niño, se reconoce al juego como un derecho para cada niña y cada niño en todas las etapas de crecimiento y desarrollo que experimenta. Además, el derecho al juego (Artículo 31) implica abrirle la puerta a otros derechos: el juego que indaga, pregunta y problematiza abre espacios que legitiman a las niñas y los niños como ciudadanos, se constituye en una de las formas de participación más eficaces.

La psicopedagoga Ana Belén Nardoni y la psicóloga Julieta Merlo, integrantes del equipo técnico de la Dirección Provincial de Niñez explican que: “El juego es un fin en sí mismo, un medio de expresión, es el lenguaje universal de las niñeces. Les permite una doble posibilidad: explorar el mundo exterior, y al mismo tiempo, construir su mundo interno”. Y agregan que, en el jugar, las niñeces van descubriendo diferentes herramientas para poder afrontar emociones, temores, miedos.

Sobre las repercusiones del juego en la vida adulta, las profesionales sostienen que “el jugar de la niñez nos permite a las personas adultas desdramatizar situaciones que nos generan estrés, ansiedad y nos resultan conflictivas en nuestra vida cotidiana. Las personas jugamos durante toda la vida, es uno de los aspectos que nos mantiene vivos”.

En este sentido, según los resultados de un estudio realizado por UNICEF de reciente publicación sobre el impacto de la pandemia en niños, niñas y adolescentes, la capacidad de jugar se convirtió en un “escudo protector” de la salud mental durante la segunda ola de Covid19.

Se trata del estudio sobre los efectos en la salud mental de niñas, niños y adolescentes por COVID-19 que indica además que la franja de entre 3 y 12 años desarrolló, durante el confinamiento, una gran capacidad lúdica y creativa y «a través del juego encontraron formas de expresión y de comunicación para hacer frente al confinamiento y el distanciamiento social de sus vínculos afectivos».

El documento también indica que existen signos de agotamiento como aumento de la irritabilidad, intolerancia o trastornos de alimentación y del sueño. El acompañamiento de personas adultas referentes «es fundamental para explicar, contener y ayudar a procesar la angustia y la incertidumbre que genera esta segunda ola de Covid».

Es por ello, sostienen Nardoni y Merlo, que “nuestra tarea es visibilizar a las niñeces, como sujetos de derecho, generando espacios que les permitan desarrollarse como tales y diseñando acciones que propicien el juego y la socialización, recuperando espacios públicos y formando nuevos vínculos intergeneracionales”.

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