Tras dos jornadas musicales llenas de emociones, terminó el Primer Festival Provincial de Música Andina

0
75

La gente que se acercó desde distintas ciudades de la provincia llenó el Cine Teatro Municipal Amado Sapag de Zapala y pudo disfrutar en el hall de entrada de la muestra temática de artistas plásticos de Neuquén.

El ministerio de las Culturas, en cogestión con la municipalidad de Zapala, reunieron en el Cine Teatro Municipal Amado Sapag a bandas y artistas de muchísima trayectoria en el género de la música andina.

La primera noche, el viernes 6, tuvo la participación de Celina Esteves, Los Kallpas, Tito Gutiérrez 5, la Orquesta Musicantes, Surandes y Llajta Sumaj. El cierre del festival, el sábado 7, sumó bandas y orquestas que hicieron al público presente cantar, bailar, aplaudir de pie y hasta emocionarse.

La gente que se acercó desde distintas ciudades de la provincia llenó el Cine Teatro y pudo disfrutar en el hall de entrada de la muestra temática de artistas plásticos de Neuquén.

La segunda noche comenzó con la participación de Micaela Chauque, una de las mejores compositoras e intérpretes de música andina de nuestro país, que vino desde Jujuy a través del Instituto Nacional de la Música (Inamu). Chauque dio un taller de instrumentos de viento andinos: habló de la quena y los sikus, contó sobre sus descubrimientos históricos, los tipos que existen, las distintas formas de tocar y sus usos populares. En relación con esto último, mencionó que, por ejemplo, “en Jujuy la gente cree en las bandas de sikuris; tienen fe en los tocadores de sikus porque ayudan a la sanación”.

Luego invitó a gente voluntaria del público a “sikuriar” con ella, es decir, a tocar sikus de manera conjunta. Casualidad o no, todas fueron mujeres. “En la antigüedad el instrumento era para quienes tuvieran el don de curar. A partir de la colonia en adelante, la música se dividió en roles: de hombres y mujeres. La quena y el siku fueron tocados durante mucho tiempo por varones, pero actualmente estamos haciendo un cierre de ciclo, volviendo a la Pachamama, y vemos a muchas chicas tocando también estos instrumentos”, explicó la artista.

Al terminar el taller, el ministro de las Culturas, Marcelo Colonna y la secretaria de Cultura de Zapala, María José Rodríguez, entregaron un homenaje a la artista por su trayectoria. “Por compartir tus saberes y tu música, estamos muy agradecidos en nombre de la provincia del Neuquén”, dijo Colonna.

Para terminar su participación, Chauque invitó a Tito Gutiérrez, que se presentó con su banda en el primer día del festival, a Ramiro Carrasco de Hueney Mapu, a Kevin Rodríguez del grupo Antú y a músicos y músicas de las orquestas juveniles a interpretar junto con ella tres canciones, que deslumbraron al público por su habilidad con la quena y el sikus. La ovación final fue de pie.

Después de Micaela Chauque, siguió el grupo Antú de San Martín de los Andes, que, con distintas formaciones, tocan el género desde hace 25 años. Interpretaron algunas canciones de los comienzos de la banda, a fines de los años 90, y otras actuales. “Estamos sobrepasados de alegría de poder participar de este Festival”, dijo Fernando Formigo, músico de la banda. Agradeció al ministerio de las Culturas por la organización y agregó: “Quiero felicitar la federalización del festival: tenemos acceso las distintas localidades de manera igualitaria. Y agradezco también que se realice en el territorio; gracias Zapala por ser la sede”.

Antú recibió también el reconocimiento a la trayectoria por parte del ministerio de las Culturas y la secretaría de Cultura de Zapala. “Son formadores de formadores y han llevado su música a los distintos puntos de la provincia, del país y de Latinoamérica”, dijo Colonna en relación con ellos.

A continuación, subió al escenario la Orquesta Folklórica Municipal Sonidos del Sol, de la ciudad de Plottier. Dirigida por Javier Chaparro, está conformada por alrededor de 40 músicos y músicas niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos. Por si ese número fuera poco, hubo una sorpresa. Chaparro, que es coordinador de Orquestas Populares del programa “Música en Bandada” del ministerio de las Culturas, invitó a la Orquesta Melodías del Covunco, de Mariano Moreno, a la Orquesta Musicantes, que se presentó ayer en la primera jornada del Festival, y a Micaela Chauque a tocar y cantar canciones en conjunto. Hubo artistas arriba, abajo y en los alrededores del escenario, y al finalizar recibieron los aplausos de pie del público.

Después de eso, se presentó Pachamama, un grupo que comenzó su trayectoria hace más de 30 años. Interpretaron, además de música andina, una amplia variedad de ritmos con múltiples instrumentos, incluyendo instrumentos mapuches. “La música andina no tiene fronteras, nos permitimos volar un poco”, dijo Joaquín Gutierrez, integrante de la banda. Para la última canción, invitaron a otros músicos del festival a tocar con ellos y al público a cantar.

El cierre del festival estuvo a cargo de Hueney Mapu un grupo que también tiene una amplia trayectoria: 37 años. Nueve artistas en el escenario con múltiples instrumentos dieron el broche de oro a la noche. José Riveras, integrante de la banda, agradeció la organización de este encuentro y dijo: “Quienes transitamos desde hace años el camino de la música andina en nuestra provincia nos sentimos honrados por este festival”. Para las canciones finales, la banda también invitó a artistas de las otras bandas a cerrar en conjunto.

El ministerio de las Culturas y la secretaría de Cultura de Zapala brindaron un reconocimiento a estas últimas dos bandas por su trayectoria musical. Luego, otorgaron un reconocimiento a Ricardo Alberto “Corcho” Rodríguez, artista zapalino con amplia trayectoria en la música y actualmente luthier de quenas y charangos. Por último, el reconocimiento fue para Daniel Iseas, sonidista del ministerio de las Culturas que formó parte de la grabación de muchos de los artistas que pasaron por el escenario y a quien todas las bandas agradecieron mucho por su trabajo.

A lo largo de los dos días de este Primer Festival Provincial de Música Andina hubo dos características que se volvieron una constante. En primer lugar, todos los músicos y músicas que participaron agradecieron enormemente y repetidas veces por la organización de un festival especial para este género musical, tan apreciado por el público neuquino. En segundo lugar, las jornadas se volvieron verdaderos espacios de encuentro entre artistas de distintas partes de la provincia, que no dejaron pasar la oportunidad de armar fusiones en el escenario, invitándose a tocar conjuntamente.

El Festival llegó a su fin, pero dejó inolvidables momentos musicales, emociones, homenajes, historias, encuentros y fusiones. Al cerrar, el ministro Colonna agradeció a Zapala por su calidez y dijo a artistas y público presente: “Esperamos tener muchos Festivales de Música Andina más y volverlos a ver en 2023”.

Deja un comentario