Plaza Huincul celebró el Día de la Identidad Neuquina con música, feria y artistas locales
En el marco del Día Provincial de la Identidad Neuquina, establecido por la Ley 3495 en homenaje al natalicio del poeta y músico Marcelo Berbel, se llevó a cabo el evento «Raíces y Sentimiento Joven» en el Mirador del barrio Uno, con la participación de artistas locales, feriantes y vecinos.
La jornada contó con la presencia de Marité y Traful Berbel, quienes interpretaron el Himno de la Provincia del Neuquén junto a canciones de su tradicional repertorio. También formaron parte artistas locales, emprendedores e integrantes de la feria Plaza Emprende, quienes acompañaron con sus propuestas fortaleciendo el entramado cultural y productivo local. El cierre estuvo a cargo del Ensamble Vocal Huincul en el auditorio Marcelo Berbel del Centro Cultural Gregorio Álvarez.
El intendente Claudio Larraza estuvo presente junto a la diputada provincial Yamila Hermosilla, la secretaria de Cultura de la Provincia, María José Rodríguez, y demás autoridades. La Asociación de Veteranos de Malvinas ofreció chocolate caliente para compartir con los presentes.

Una fecha para celebrar la identidad neuquina
El Día Provincial de la Identidad Neuquina se celebra cada 19 de abril en honor a Marcelo Berbel, el hombre que mejor supo ponerle palabras a esta tierra. En sus versos están el rumor de las vertientes, la bruma de la mañana, los volcanes encendidos y ese modo tan neuquino de mirar el paisaje como si fuera parte de la familia.
Neuquén tiene siete regiones y, sin embargo, una sola alma. Está en los pehuenes de Villa Pehuenia, en el perfil inmenso del Volcán Lanín, en la fuerza del río Neuquén, en el encuentro de ambos en la Confluencia. También está en las comunidades mapuches que sostienen una lengua y una memoria, en la mujer que teje en telar, en el perfume del chivito al asador, en las termas del norte, en los lagos quietos del sur, en las bardas rojizas y en las luces de la ciudad reflejadas sobre el río.

Porque Neuquén cambia de forma cada pocos kilómetros. Puede ser bosque, desierto, montaña, valle, meseta o ciudad. Pero siempre conserva algo que la vuelve reconocible: una mezcla de belleza, dureza y ternura. Una forma de resistir. Una manera de seguir floreciendo incluso cuando llega el otoño. Y quizás por eso la neuquinidad no sea solamente una identidad, sino una forma de mirar el mundo.





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